La iniciativa Cámara Abierta CINTECX a Mujeres e Hombres STEM sigue dando voz y visibilidad a las personas que sostienen la actividad investigadora desde dentro. El protagonista del mes de mayo del calendario ilustrado CINTECX es Fidel Álvarez Vargas, técnico de laboratorio y responsable de calidad del centro, que comparte su trayectoria profesional y su vivencia personal en una etapa marcada por la paternidad y la conciliación.
Fidel se formó como ingeniero técnico en Vigo, aunque pronto descubrió que su vocación estaba más cerca del trabajo en laboratorio. Tras completar un ciclo superior especializado, no lo dudó cuando surgieron vacantes en CINTECX. “Siempre tuve la inquietud de aplicar lo aprendido a un entorno investigador, trabajar con muestras, análisis y pruebas”, recuerda. Desde entonces, forma parte del engranaje que garantiza el buen funcionamiento diario del centro.
Su experiencia previa en empresas industriales, con turnos rotatorios y ritmos exigentes, le sirve hoy de contraste. Frente a aquellos horarios cambiantes, valora especialmente la estabilidad de su jornada actual. “Tener un turno continuo marca la diferencia cuando tienes una familia”, explica. Un factor que se volvió clave con la llegada de su hijo, Elliot, que también estuvo presente durante la grabación de Cámara Abierta.
La paternidad supuso un punto de inflexión. Elliot fue un niño muy esperado y, desde que llegó, reorganizó prioridades y tiempos. “Es una etapa intensa, a veces dura, pero nos llena de vida cada día”, cuenta Fidel, consciente de que criar implica renuncias, pero también una enorme recompensa cotidiana.
Conciliar desde la corresponsabilidad
En su caso, la conciliación se construye desde el reparto equilibrado de responsabilidades. Entradas y salidas de la guardería, tardes compartidas, paseos y juegos forman parte de una rutina negociada y flexible. Aunque su trabajo no permite teletrabajar, Fidel destaca la importancia de poder implicarse activamente en el cuidado diario y en las decisiones que afectan a la salud y al bienestar de su hijo. “Si se puede repartir, se reparte”, resume.
La experiencia de vivir en el extranjero también le ofrece una perspectiva comparada. Con una pareja británica, Fidel conoció de cerca el sistema de permisos en el Reino Unido, donde la duración de la baja por maternidad permitió que Elliot pasara su primer año de vida en casa. “A los cuatro meses se hace muy cuesta arriba separarse tantas horas de un bebé”, explica, especialmente cuando no se cuenta con red familiar cercana.
Desde su vivencia personal y profesional, Fidel identifica ámbitos de mejora que facilitarían la conciliación en entornos científicos y universitarios: desde servicios de apoyo en periodos sin guardería hasta espacios o actividades adaptadas en los propios campus durante determinadas épocas del año. Medidas que, señala, aliviarían una etapa particularmente exigente para muchas familias.
Fidel deja una reflexión clara y honesta: además del trabajo y la familia, también es necesario reservar tiempo para uno mismo. “Tener un hobby, formarse, hacer algo que te motive… Es fácil olvidarlo, pero también es importante para estar bien”, apunta.
