El investigador de CINTECX José Manuel Cruz Freire protagoniza el mes de octubre del calendario CINTECX 2026. Responsable del grupo Enxeñaría Química 10 (EQ10), del área de Sostenibilidad y Recursos Naturales, su trayectoria está ligada desde hace años a la investigación aplicada, la valorización de residuos y la formación de investigadores.
Su interés por la investigación surgió durante la carrera. Le atraían las asignaturas científicas y la posibilidad de entender por qué ocurren las cosas, pero fue al comenzar a plantear preguntas y diseñar experimentos cuando descubrió que quería dedicarse a la investigación. Durante el doctorado, sus directores de tesis, los catedráticos Juan Carlos Parajó Liñares, Herminia Domínguez González y José Manuel Domínguez González, tuvieron una influencia importante en su formación.
También fueron determinantes sus estancias en otros centros. Entre ellas, las cuatro realizadas en los laboratorios del profesor Thomas W. Jeffries, en el USDA Forest Products Laboratory de Madison, Wisconsin, donde pudo trabajar en un entorno científico internacional y ganar autonomía.
Una investigación centrada en aprovechar los residuos
En 2011 creó el grupo EQ10 junto a la catedrática Ana Moldes (investigadora de CINTECX). Desde entonces, uno de los objetivos del grupo ha sido desarrollar una investigación con aplicaciones potenciales para la industria. Durante estos años han mantenido financiación pública, colaboraciones con empresas y una línea de trabajo orientada también a proteger los resultados mediante patentes.
Actualmente, su investigación se centra principalmente en la valorización de residuos y subproductos de la industria agroalimentaria mediante procesos biotecnológicos. El grupo trabaja para obtener productos de interés, como biosurfactantes y péptidos antimicrobianos, entre ellos la gramicidina S, a partir de materias que pueden tener un bajo valor añadido.
Parte de este trabajo se encuentra actualmente en proyectos de prueba de concepto para estudiar posibles aplicaciones de los extractos biosurfactantes y de los compuestos antimicrobianos en sectores como la agroquímica, la cosmética, la industria farmacéutica o la alimentación.
Una de las mayores satisfacciones de Cruz ha sido construir, junto a su equipo, unas líneas de investigación propias y ver cómo los resultados del laboratorio pueden avanzar hacia proyectos y aplicaciones reales. Pero destaca especialmente la formación de las personas que han pasado por el grupo, y en particular de los doctorandos que ha dirigido: “Me siento muy orgulloso de todas las personas que se han formado en el grupo y, de manera especial, de todos los doctorandos que he tenido la fortuna de dirigir e iniciar en su carrera investigadora”, señala. Ver cómo evolucionan, adquieren autonomía y desarrollan posteriormente su propia trayectoria profesional es, para él, “una de las mayores satisfacciones que me ha dado la universidad”.
Conciliar también forma parte de hacer ciencia
Compatibilizar la investigación con la vida personal no siempre resulta sencillo. Cruz reconoce que hay etapas de mucha dedicación y que, en una profesión como la investigación, es fácil seguir pensando en el trabajo fuera de la universidad.
Con los años ha aprendido a organizar mejor las prioridades, delegar y confiar en el equipo. También considera que la conciliación no puede depender únicamente de cómo se organice cada investigador. “Creo que la conciliación no debería entenderse como una cuestión individual, sino como algo que las instituciones y los propios grupos de investigación debemos facilitar”, explica.
Desde su experiencia, todavía existen dificultades para acceder y progresar en una carrera científica. Entre ellas están las responsabilidades familiares, la situación económica, la movilidad que exige en ocasiones la investigación y la incertidumbre de las primeras etapas profesionales. Por eso, considera necesario que las instituciones y los responsables de los grupos trabajen para que las circunstancias personales no determinen las oportunidades de desarrollo profesional.
A quienes se plantean dedicarse a la ciencia les recomienda no descartarlo antes de intentarlo. Una buena forma de saber si la investigación es realmente lo que buscan, explica, es conocerla desde dentro: participar en un proyecto, realizar un trabajo experimental o acercarse a un grupo de investigación. Para él, las ganas de aprender, la ilusión y el esfuerzo son una buena base para avanzar en una carrera investigadora.
Después de años dedicados a la investigación y a la formación de nuevos investigadores, Cruz mantiene una idea clara sobre cómo debe desarrollarse la actividad científica: “Es posible hacer investigación de alto nivel intentando al mismo tiempo mantener valores como la colaboración, la igualdad, la conciliación y el respeto por las personas”.
